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Thursday, September 25, 2025



.𝐌𝐔𝐉𝐄𝐑𝐄𝐒, 𝐂𝐔𝐋𝐓𝐔𝐑𝐀 𝐘 𝐇𝐔𝐌𝐀𝐍𝐈𝐒𝐌𝐎: 𝐋𝐎𝐒 𝐏𝐈𝐋𝐀𝐑𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐏𝐀𝐙 𝐒𝐄𝐆Ú𝐍 𝐋𝐀 𝐃𝐑𝐀. 𝐂𝐋𝐀𝐔𝐃𝐈𝐀 𝐇𝐄𝐑𝐄𝐃𝐈𝐀 𝐘 𝐀𝐙𝐈𝐙 𝐌𝐎𝐔𝐍𝐓𝐀𝐒𝐒𝐈𝐑.




 • 𝐋𝐚 𝐬𝐢𝐠𝐮𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐫ó𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐠𝐫𝐚𝐦𝐚 “𝐌𝐚𝐫𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐄𝐱𝐩𝐞𝐫𝐭𝐨𝐬 𝐆𝐥𝐨𝐛𝐚𝐥” 𝐬𝐞 𝐞𝐧𝐦𝐚𝐫𝐜𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐞𝐱𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐬𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐌é𝐱𝐢𝐜𝐨 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐎𝐍𝐔, 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐧𝐜𝐢𝐥𝐥𝐞𝐫 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐑𝐚𝐦ó𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐅𝐮𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐡𝐚 𝐟𝐢𝐣𝐚𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐬𝐢𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐏𝐚í𝐬. 𝐄𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐦𝐚𝐫𝐜𝐨, 𝐥𝐚 𝐏𝐫𝐞𝐬𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐂𝐥𝐚𝐮𝐝𝐢𝐚 𝐒𝐡𝐞𝐢𝐧𝐛𝐚𝐮𝐦 𝐫𝐞𝐚𝐟𝐢𝐫𝐦ó 𝐪𝐮𝐞 𝐌é𝐱𝐢𝐜𝐨 𝐦𝐚𝐧𝐭𝐞𝐧𝐝𝐫á 𝐬𝐮 𝐩𝐨𝐥í𝐭𝐢𝐜𝐚 𝐞𝐱𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐧𝐨 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐯𝐞𝐧𝐜𝐢ó𝐧, 𝐫𝐞𝐢𝐭𝐞𝐫𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞 𝐭𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐚𝐥 𝐄𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐏𝐚𝐥𝐞𝐬𝐭𝐢𝐧𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐚𝐥 𝐄𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐈𝐬𝐫𝐚𝐞𝐥, 𝐲 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐩𝐚í𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐢𝐧𝐮𝐚𝐫á 𝐩𝐫𝐨𝐦𝐨𝐯𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐳 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐩𝐫𝐢𝐧𝐜𝐢𝐩𝐢𝐨 𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫.


Monterrey, Nuevo León, México, 23 de septiembre de 2025.- En una edición especial del programa “Martes de Expertos Global” con motivo del Día Internacional de la Paz, la Doctora mexicana Claudia Heredia González tuvo una conversación con el excelentísimo Aziz Mountassir Mohamed, presidente del Foro Internacional para la Creatividad y la Humanidad en Marruecos.  


Este encuentro, una verdadera crónica de la humanidad, y transmitido por medio del Facebook de Vive Mejor Ciudadano AC, destacó la importancia de la cultura y la educación como pilares para construir la paz, mostrando cómo el diálogo puede tender puentes entre continentes y culturas. 


El diálogo, conducido en árabe por la Dra. Heredia —quien es también Embajadora por la Paz— y con el apoyo en la traducción de la Maestra Fátima  Atoulid, subrayó la visión de Mountassir: la cultura no es un lujo, sino un puente de comunicación y una herramienta para sanar heridas.  


Desde su perspectiva, valores como la justicia, la tolerancia, la compasión y el diálogo son esenciales para alcanzar una paz duradera. Resaltó el papel fundamental de las mujeres como “piedra angular” en la edificación de la paz, siendo las primeras educadoras de virtudes en la familia. 


𝐔𝐧 𝐌𝐞𝐧𝐬𝐚𝐣𝐞 𝐝𝐞 𝐅𝐫𝐚𝐭𝐞𝐫𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐔𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝


El invitado, con una destacada trayectoria como Embajador de la Paz y la Humanidad, ofreció una profunda reflexión desde Marruecos. En su mensaje para América, Mountassir recordó que el océano que los separa es, al mismo tiempo, el puente que los une. Instó a transformar las diferencias en riqueza compartida y a alzar juntos la bandera de la humanidad, enfatizando que un futuro seguro se construye con la paz. 


Para él, la paz en Marruecos no es solo la ausencia de conflictos, sino un estilo de vida basado en la convivencia y el respeto mutuo. Considera que la posición geográfica del país, como puente entre África y Europa, ha forjado una rica experiencia humana en la convivencia pacífica.  


Subrayó que la interculturalidad es un pilar fundamental, viendo la diversidad de culturas, religiones e idiomas como una oportunidad para tender puentes. 


𝐀𝐦é𝐫𝐢𝐜𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐌𝐨𝐝𝐞𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐳


Aziz Mountassir también expresó su admiración por la visión de la paz en el continente americano. Reconoció que muchas de sus sociedades han logrado superar conflictos históricos para construir modelos de democracia, justicia social y convivencia.  


Desde su perspectiva, América puede servir de modelo y referencia para el diálogo entre civilizaciones, inspirando al mundo entero a avanzar hacia un futuro más justo y pacífico. Concluyó reafirmando su creencia en el arte y la cultura como el puente del alma humana, capaz de superar barreras políticas y económicas para sembrar semillas de amor. 


Este evento forma parte de la iniciativa de la Universidad de la Ciudadana Global, un proyecto educativo que busca promover valores de paz y justicia, capitaneado por mujeres para mujeres y todas las personas. El diálogo entre la Dra. Heredia y Aziz Mountassir es un ejemplo concreto de cómo la educación y las alianzas culturales son vehículos poderosos para construir un mundo mejor.



 Respuesta:


La paz, desde nuestra perspectiva en Marruecos, en el norte de África, no es simplemente la ausencia de guerras y conflictos, sino un estilo de vida basado en valores de convivencia, respeto mutuo y reconocimiento del otro. La posición geográfica de Marruecos, como puente entre África y Europa, y su apertura histórica a múltiples civilizaciones, lo han convertido en un espacio rico en experiencia humana en materia de convivencia pacífica, diversidad cultural y aceptación de la diferencia.


Como Presidente del Foro Internacional para la Creatividad y la Humanidad, afirmo que la interculturalidad en nuestra región constituye un pilar fundamental para promover los valores de la paz. La diversidad de culturas, religiones e idiomas no es motivo de separación, sino una oportunidad para tender puentes, intercambiar experiencias y consolidar una cultura humana basada en la creatividad compartida y el respeto mutuo.


En cuanto a nuestra visión de la paz en el continente americano, representa una experiencia importante que puede inspirar al mundo entero. Numerosas sociedades allí han logrado superar una historia de conflictos para construir modelos de democracia, justicia social y convivencia entre pueblos de distintos orígenes. Desde esta perspectiva, América puede ser un modelo y una referencia para el diálogo entre civilizaciones y para avanzar hacia un mundo más justo y pacífico.


Y puesto que creo firmemente que la cultura y el arte son el puente del alma humana, los lazos culturales entre los pueblos son capaces de superar las barreras políticas y económicas. El arte es un lenguaje universal que no necesita traducción, toca los corazones y siembra semillas de amor. Por ello, considero que el fortalecimiento del intercambio cultural y el apoyo a la creatividad artística compartida pueden ser un medio eficaz para difundir la paz, incluso en las regiones más conflictivas, incluida la región de Medio Oriente, donde todos necesitamos la voz de la cultura y la humanidad para enfrentar las voces de la violencia y la división.



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Respuesta:


Como Embajador por la Paz y miembro del Cuerpo Internacional de Paz, además de escritor y poeta, creo que el mensaje que el mundo debe abrazar para construir la paz entre todos y todas es un mensaje de amor y dignidad humana. Debemos adoptar un discurso que enaltezca el valor de la vida, que convierta la diferencia en fuente de riqueza y no de conflicto, y que reafirme que la humanidad es una sola familia cuyo único camino de salvación es la unidad y la solidaridad.


En cuanto a lo que debemos “coleccionar” como individuos y comunidades alrededor del mundo, no son ni el oro ni las riquezas materiales, sino los valores nobles: la tolerancia, la sinceridad, la justicia, la compasión y el amor al bien. Reunir y legar estos valores es la mayor obra de arte que puede realizar la humanidad contemporánea, porque la paz no es un simple lema, sino una herencia transmitida de generación en generación.


Como escritor y periodista a través del medio Akhbar7 en mi país, considero que la prensa escrita desempeña un papel fundamental en el servicio de los grandes fines de la paz. El periodismo no es sólo transmitir noticias, sino una responsabilidad ética para iluminar las conciencias, difundir la conciencia crítica y combatir los discursos de odio, extremismo y discriminación. La palabra puede ser un arma para la destrucción o un puente para la construcción; y los medios tienen la responsabilidad de elegir el camino que honra la dignidad humana.


En cuanto a las personalidades que han inspirado mi trayectoria en el servicio de la paz, son muchas las figuras humanistas:


Mahatma Gandhi, arquitecto espiritual de la paz, quien demostró que la no violencia es más fuerte que las armas.


Nelson Mandela, quien transformó el sufrimiento de su pueblo en una lección universal de libertad y reconciliación.


Gibran Khalil Gibran, el escritor que convirtió la palabra en un puente entre Oriente y Occidente.


Así como sabios y poetas a lo largo de la historia que convirtieron sus plumas en voces de justicia y misericordia.



Todos ellos han sido, y siguen siendo, faros que iluminan mi camino para hacer de la paz mi máxima meta, y de la creatividad, el medio supremo para servir a la humanidad.



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Respuesta:


En primer lugar, considero que el legado más importante que aporto en mi carrera como gestor cultural y portavoz de la paz desde Marruecos hacia el mundo, es consolidar la idea de que la cultura no es un lujo, sino un puente de comunicación humana, un medio para sanar heridas y construir esperanza compartida. La cultura y el arte son un lenguaje universal que une corazones y permite al ser humano trascender las fronteras políticas y las diferencias ideológicas hacia una sola humanidad.


En segundo lugar, desde mi experiencia como Embajador de la Cultura y la Paz, creo que los altos valores que debemos retomar como humanidad y sociedad global son:


La justicia, fundamento de la estabilidad.


La tolerancia, camino de convivencia.


La compasión, espíritu de la humanidad.


El diálogo, vía de reconciliación.



Si volvemos a sembrar estos valores en la conciencia de los individuos y de los pueblos, reencontraremos el camino hacia una paz justa y duradera.


En cuanto al papel de la mujer y de la educación, considero que la mujer es la piedra angular en la construcción de la paz. Ella es la primera transmisora de valores en la familia y la educadora de virtudes. Ninguna sociedad puede alcanzar la paz mientras excluya la mitad de su energía humana. Asimismo, la educación desde la infancia es la base; en la medida en que sembremos en los corazones de los niños y niñas valores de diálogo, tolerancia y solidaridad, formaremos generaciones capaces de transformar los conflictos en oportunidades y las diferencias en una fuerza positiva.


Finalmente, mi mensaje desde Marruecos al continente americano es un mensaje de fraternidad y unidad humana:

Para fraternizarnos en espíritu de unidad por la paz, debemos recordar que el océano que nos separa es, al mismo tiempo, el puente que nos une. Transformemos nuestras diferencias en riqueza compartida y alcemos juntos la bandera de la humanidad, convencidos de que el futuro seguro solo puede construirse con la paz, y que la tierra tiene espacio para todos en el amor y la cooperación.


  Respuestas 


1. ¿Cuál es el legado más importante que usted considera abandera con su carrera como gestor cultural  y portavoz de la paz desde Marruecos para el mundo?

El legado más importante que deseo entregar al mundo, desde mi condición de agente cultural y portavoz de la paz, es la certeza de que la cultura constituye el idioma universal de la humanidad. Mi vida y mi obra se han tejido en la convicción de que el arte, la poesía y la palabra escrita son instrumentos capaces de redimir el alma humana, incluso en los contextos más oscuros y violentos. Desde Marruecos, tierra que durante siglos fue encrucijada de civilizaciones, he querido proclamar que la paz no es un destino lejano, sino un camino que se construye día a día a través del respeto mutuo, la memoria histórica y la celebración de la diversidad. Ese es el legado que deseo dejar: un testimonio de esperanza que trascienda mi propia voz y se convierta en patrimonio espiritual de las futuras generaciones.



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2. Desde su experiencia como Embajador de la Cultura y la Paz ¿Qué altos valores, debemos retomar como humanidad y sociedad global, para retomar el sendero de la paz?

La humanidad entera, si desea reencontrar la senda luminosa de la paz, debe volver a beber de los manantiales de los valores primordiales que hoy parecen olvidados. Debemos rescatar la justicia como la base sólida de toda convivencia, porque sin justicia no hay armonía verdadera; debemos restaurar la dignidad como principio irrenunciable de cada ser humano, pues allí donde la dignidad es pisoteada florecen la violencia y el rencor; y debemos abrazar la fraternidad como horizonte, recordando que todos somos ramas de un mismo árbol y que el dolor de un pueblo no es un dolor lejano, sino una herida que lacera a toda la humanidad. Sólo en este retorno consciente a los valores eternos podremos levantar una paz duradera, que no se limite a los acuerdos y tratados, sino que habite en el corazón de cada persona.



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3. ¿Cuál considera el trabajo de las mujeres, en la construcción de paz, y el papel de la educación desde los niños, niñas y adolescentes, para forjar un mundo pro pacificación y reconciliación en las regiones de conflicto?

Las mujeres desempeñan un papel absolutamente esencial en la construcción de la paz. No son únicamente víctimas silenciosas de la guerra, sino pilares activos de reconciliación y de sanación. Su voz, tejida de ternura y firmeza, encarna la posibilidad de transformar la herida en semilla y la pérdida en esperanza. Allí donde los ejércitos destruyen, la mujer reconstruye; donde el odio separa, ella convoca a la unidad.

Por otra parte, la educación representa el arma más poderosa y luminosa para desarmar la violencia en su raíz. La niñez y la adolescencia constituyen el terreno fértil donde sembramos las semillas de una nueva cultura de paz. Si enseñamos a nuestros hijos el valor del diálogo, la memoria del sufrimiento y la belleza de la diversidad, ellos crecerán como generaciones capaces de reemplazar la espada por la palabra, y el rencor por el abrazo. Así, mujeres y jóvenes se erigen en los arquitectos indispensables de un mundo reconciliado.



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4. ¿Qué mensaje le deja usted desde Marruecos, a América para fraternizarnos en espíritu de unidad por la paz?

Desde Marruecos, nación que ha sido testigo de mil batallas y de infinitos mestizajes, envío a América un mensaje de profunda fraternidad: que los mares que nos separan no sean vistos como abismos, sino como caminos de agua que nos tienden sus manos  para unirnos. América, con su inmensa diversidad, y África, con su ancestral sabiduría, son dos espejos que al mirarse pueden descubrir un destino común: la paz como proyecto universal.

Invito a América a reconocernos en nuestra mutua humanidad, a sentir que las luchas de un pueblo no pertenecen solo a sus fronteras, sino a la historia compartida de toda la especie humana. Sólo desde este espíritu de unidad podremos erigir una paz sólida, que no sea la obra de un solo continente, sino el fruto de un concierto global de voluntades, donde cada voz, cada cultura y cada memoria, contribuyan al canto inmortal de la reconciliación.

[24/09 08:32] Ana Benegas Haddad - Psicóloga para la M: C/ Respuesta:


La paz, desde nuestra perspectiva en Marruecos, en el norte de África, no es simplemente la ausencia de guerras y conflictos, sino un estilo de vida basado en valores de convivencia, respeto mutuo y reconocimiento del otro. La posición geográfica de Marruecos, como puente entre África y Europa, y su apertura histórica a múltiples civilizaciones, lo han convertido en un espacio rico en experiencia humana en materia de convivencia pacífica, diversidad cultural y aceptación de la diferencia.


Como Presidente del Foro Internacional para la Creatividad y la Humanidad, afirmo que la interculturalidad en nuestra región constituye un pilar fundamental para promover los valores de la paz. La diversidad de culturas, religiones e idiomas no es motivo de separación, sino una oportunidad para tender puentes, intercambiar experiencias y consolidar una cultura humana basada en la creatividad compartida y el respeto mutuo.


En cuanto a nuestra visión de la paz en el continente americano, representa una experiencia importante que puede inspirar al mundo entero. Numerosas sociedades allí han logrado superar una historia de conflictos para construir modelos de democracia, justicia social y convivencia entre pueblos de distintos orígenes. Desde esta perspectiva, América puede ser un modelo y una referencia para el diálogo entre civilizaciones y para avanzar hacia un mundo más justo y pacífico.


Y puesto que creo firmemente que la cultura y el arte son el puente del alma humana, los lazos culturales entre los pueblos son capaces de superar las barreras políticas y económicas. El arte es un lenguaje universal que no necesita traducción, llega los corazones y siembra semillas de amor. Por ello, considero que el fortalecimiento del intercambio cultural y el apoyo a la creatividad artística compartida pueden ser un medio eficaz para difundir la paz, incluso en las regiones más conflictivas, incluida la región de Medio Oriente, donde todos necesitamos la voz de la cultura y la humanidad para enfrentar las voces de la violencia y la división.



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Respuesta:


Como Embajador por la Paz y miembro del Cuerpo Internacional de Paz, además de escritor y poeta, creo que el mensaje que el mundo debe abrazar para construir la paz entre todos y todas es un mensaje de amor y dignidad humana. Debemos adoptar un discurso que enaltezca el valor de la vida, que convierta la diferencia en fuente de riqueza y no de conflicto, y que reafirme que la humanidad es una sola familia cuyo único camino de salvación es la unidad y la solidaridad.


En cuanto a lo que debemos “coleccionar” como individuos y comunidades alrededor del mundo, no son ni el oro ni las riquezas materiales, sino los valores nobles: la tolerancia, la sinceridad, la justicia, la compasión y el amor al bien. Reunir y legar estos valores es la mayor obra de arte que puede realizar la humanidad contemporánea, porque la paz no es un simple lema, sino una herencia transmitida de generación en generación.


Como hombre de la palabra escrita y periodista a través del medio Akhbar7 en mi país, considero que la prensa escrita desempeña un papel fundamental en el servicio de los grandes fines de la paz. El periodismo no es solo transmitir noticias, sino una responsabilidad ética para iluminar las conciencias, difundir la conciencia crítica y combatir los discursos de odio, extremismo y discriminación. La palabra puede ser un arma para la destrucción o un puente para la construcción; y los medios de comunicación tienen la responsabilidad de elegir el camino que honra la dignidad humana.


En cuanto a las personalidades que han inspirado mi trayectoria en el servicio de la paz, son muchas las figuras humanistas:


Mahatma Gandhi, arquitecto espiritual de la paz, quien demostró que la no violencia es más fuerte que las armas.


Nelson Mandela, quien transformó el sufrimiento de su pueblo en una lección universal de libertad y reconciliación.


Gibran Khalil Gibran, el escritor que convirtió la palabra en un puente entre Oriente y Occidente.


Así como sabios y poetas a lo largo de la historia que convirtieron sus plumas en voces de justicia y misericordia.



Todos ellos han sido, y siguen siendo, faros que iluminan mi camino para hacer de la paz mi máxima meta, y de la creatividad, el medio supremo para servir a la humanidad.



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Respuesta:


En primer lugar, considero que el legado más importante que porto en mi carrera como agente cultural y vocero de la paz desde Marruecos hacia el mundo, es consolidar la idea de que la cultura no es un lujo, sino un puente de comunicación humana, un medio para sanar heridas y construir esperanza compartida. La cultura y el arte son un lenguaje universal que une corazones y permite al ser humano trascender las fronteras políticas y las diferencias ideológicas hacia una sola humanidad.


En segundo lugar, desde mi experiencia como Embajador de la Cultura y la Paz, creo que los altos valores que debemos retomar como humanidad y sociedad global son:


La justicia, fundamento de la estabilidad.


La tolerancia, camino de convivencia.


La compasión, espíritu de la humanidad.


El diálogo, vía de reconciliación.



Si volvemos a sembrar estos valores en la conciencia de los individuos y de los pueblos, reencontraremos el camino hacia una paz justa y duradera.


En cuanto al papel de la mujer y de la educación, considero que la mujer es la piedra angular en la construcción de la paz. Ella es la primera transmisora de valores en la familia y la educadora de virtudes. Ninguna sociedad puede alcanzar la paz mientras excluya la mitad de su energía humana. Asimismo, la educación desde la infancia es la base; en la medida en que sembremos en los corazones de los niños y niñas valores de diálogo, tolerancia y solidaridad, formaremos generaciones capaces de transformar los conflictos en oportunidades y las diferencias en una fuerza positiva.


Finalmente, mi mensaje desde Marruecos al continente americano es un mensaje de fraternidad y unidad humana:

Para fraternalizarnos en un espíritu de unidad por la paz, debemos recordar que el océano que nos separa es, al mismo tiempo, el puente que nos une. Transformemos nuestras diferencias en riqueza compartida y alcemos juntos la bandera de la humanidad, convencidos de que el futuro seguro solo puede construirse con la paz, y que la tierra tiene espacio para todos en el amor y la cooperación.


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 La paz como fundamento del florecimiento humano


La paz es la aspiración más elevada de la humanidad desde el amanecer de la historia. No es simplemente la ausencia de guerras ni el silencio momentáneo de los tambores del conflicto, sino un estado vivo, una conquista ética y cívica que otorga a las sociedades la capacidad de respirar, de imaginar y de crear. Sin paz, las semillas del progreso permanecen inertes, sin encontrar la tierra fértil para crecer. Con la paz, en cambio, florecen los valores, el conocimiento y las esperanzas de un futuro digno para el ser humano.




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